¡Argh! ¡No! ¡Dios!
Cómo me odio por ser así
¿Qué hago yo aquí?
Que me sorprendo
y tengo ganas de saltar
y de moverme,
y luego eso desaparece
y va contra mí.
Y cuando parece apaciguarse,
vuelve a tomar velocidad,
bajo el hastío novedoso
que entristece.
¿No ves que estoy creando?
¡Déjame en paz!
Que yo no te consigo nada
y, sometido al peso
de la infragancia, el frenar
y la claridad salen
cada vez, menos tímidamente.
¿Y eso? Sólo porque tengo
ganas, porque no corre,
no brilla, no se mueve.
¡Ahora no se puede estar atento!
Porque hay que estirar
músculos y huesos,
porque me siento mal.
0 Respuestas a “Viaje en Autobús en forma de polisíndeton (Nora Austen)”