Ya no quiero. Ya todo es muy cansino. Me agoto.
No quiero sentir nada, muero.
Caigo en un sueño profundo, y ya no hay más.
¡Qué idea más seductora! Aquella de dormirse, y soñar que no se es. Porque el corazón se me rehabilitó pero el alma está rota; y como ésta debe recorrer largos caminos desérticos para recomponerse y curarse, entonces se quedará así.
Qué expresiones más sinceras. Qué explicación tan innovadora y eficaz en ninguna parte.
No se busca más. Ahí está, en el banco. Sólo hay que dar un paso.
Hay anhelo por descansar. De dejar el cerebro encima de la cama y taparlo bien para que no coja frío, y acostarse en la de al lado.
¡Qué mala impresión cuando se ve a un muerto, qué sensación más vacía! Pero el muerto no se ve a sí mismo…
Ya no quiero. Ya todo es muy cansino. Me agoto.
debería darte vergüenza