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Sinceridad (Nora Austen)

Vaya. Al final todo ocurrió, todo pasó. Las sospechas inigualables al menos me sirvieron para demostrar que hay veces que llevo razón y que tuve que soportar dolores de estómago. ¡Sí, como aquella primera vez! Esa larga espera en la que cualquier cosa hacía unas cosquillas realmente dolorosas. Sólo que ahora es al revés, porque hay bajadas de tensión y esas cosas delatando. La tranquilidad no agota, el optimismo no succiona, y la hiperactividad va para el mismo sitio (Los oídos, y la nariz, ya no). Lo siento, no puedo. Esta inactividad en el espíritu (¡Dios, qué fuerte!), esa nada, ese dolor que se desea por todos los medios… Son muchas cosas por un lado, y demasiadas pocas por otro. Volví a ver los trazos y pensé que ojalá todo se hubiera parado ahí, que hubieran existido trabas, que hubiera sido imposible.  Tal misticismo, tal exageración en el nivel de las conversaciones, todo eso es muy dañino. Vacío, sólo siento vacío. El maldito platonismo es algo tan horrorosamente bello, hermoso y exigente, que bien querría vomitar, bien volver a soldarme los huesos como hace unas horas.

Reglas para permanecer en la estancia (Nora Austen)

No hagas partícipe de la realidad al consuelo. Pues la más eterna desdicha no es nada si se hacen oídos finos y sordos ante el refugio. La exigencia se suaviza y lo creíble cambia a parámetros distintos, aunque bien, nunca se llegue a separar del todo. Aquí en la estancia no se piensa, no se habla, no se maldice ni se estrellan dientes contra un cristal.

Aquí no se permiten tratos ni pobres sumas de dinero, porque en el pueblo llueve y vienen los turistas a aparcar los coches a la vez. Las materializaciones y sus procesos avanzan a gran velocidad, refrescando lo que se dice que es el espejo. Simplemente, el pesimismo no existe. El optimismo tampoco.

Es eso lo que hay. Todo lo que rodea es aire, impalpable, ligero, como una borrachera que no existe. Como hierba que se disuelve a ella misma y a su olor en el mar. Lo que ocurre es que no llega el final, no termina ni trágicamente ni nunca.

En la estancia, la materia permanece impalpable, muerta pero viva a la vez. Silenciosa, inmune, solemne, desgarradora. La inconsciencia no tiene lugar entre los barrotes que separan lo blanco de la libido. La percepción no se invade con adverbios y las manos no se juntan. Las maravillas de la Madre Tierra no tienen cabida, las atrocidades. Eso no existe.

Las abuelas (Nora Austen)

Solía pensar que las cosas podían ser eternas. Pero el otro día las vi, vi a todas aquellas vecinas que han envejecido con el paso del tiempo, y me di cuenta de que nada va a volver. Las pieles y los huesos se marchitaron, muy cerca y muy lejos al mismo tiempo. Las mujeres que convivían con mi abuela, ahora ya no son más que pellejos, colgando de cinta aislante. Es eso lo que inspira inseguridad, frío. Ven y abrázame, ahora es cuando tendrías que hacerlo. Aunque sepa que la próxima vez que vuelva a ver ese espejismo pensaré que queda el consuelo del paso del tiempo. Pero ahora hace falta. Aunque nada vaya más allá, y sea blasfemo, caduco e impertinente. Sólo quiero dejar de tener frío. Porque ahora sí que siento pena. Tal vez sean sentimientos de desarraigo de algo que nunca ha existido interiormente. O sea el cariño que nunca pude dar porque mis ideales fueron fallidos.
Te hablo a ti, no hagas oídos sordos. No te confundas. No hablo de amor, no hablo de odio, ni de largas charlas nocturnas que luego acaban con las sábanas por el suelo; y tampoco hablo de pena, ni de obligaciones ni nada en absoluto que se le parezca. Porque el destino se muere muy lentamente, y lo que se antoja hoy, mañana podrá tener pinta de chorrada o de angustia

Mentira (Nora Austen)

¡La gente me miente! Me siento cohibida, agobiada, no puedo articular una sola palabra más. La gente es mentirosa, me ofende. Es imposible tal descaro. La boca intenta abrirse pero se cierra al momento, ¡prohibido decir nada más! Porque todo el mundo me miente. No es bueno. Vale que se me mienta con excusa lógica. ¡Pero dejad de hacerlo de una puñetera vez!

The pure ignorance (Confesiones de Nora Austen en febrero)

La verdad es que no sé ni cómo decirlo, ni cómo empezarlo, y que conste que esto no es ningún comienzo, al menos, ¡ah, al menos! por una parte. Me siento como si quisiera oler jabón en la piel, qué hermoso. ¿Hermoso? Bueno, tal vez. O tal vez.  Y la verdad es que está ahora al revés, no al revés, sino como antes.  Quizás esto sea un descanso… Pero en su parte es desagradable. Ya sé que os gusta el morbo que dan la sangre y los huesos y las vísceras. O incluso os gusta el hecho de no entender nada. Esteticistas, que sois unos esteticistas. Sin embargo, yo ahora como que prefiero un respiro entre tanta ineptitud y derroche. Fue bien y mal una vez, y otra. Ya toca parar (Ese antirespiro que se piensa la gente sólo me lo puedes dar tú).
¡Qué ineptitud! Y no es nada del otro mundo, y otra vez vuelvo a no descansar. Entre tantos errores y estupidez y (vulgaridad) me merezco el descanso.

Catulo (Cont.)

He aquí el principio de un poema de Catulo que indiqué hace tiempo, con el que ahora me siento verdaderamente identificada…

Desgraciado Catulo,

deja de hacer locuras,

y lo que ves perdido, por ello dalo.

Brillaron para ti en otro tiempo blancos los soles,

cuando acudías allá donde quería una muchacha,

amada por nosotros como no será amada ya ninguna.

Eran entonces aquellas tantas diversiones

que deseabas tú y que ella no rehusaba.

Brillaron, sí, para ti blancos los soles.

Mas ella ya no quiere, y tú

-reprime la pasión ­tampoco quieras,

ni vayas tras quien huye,

ni vivas desgraciado,

sino que, duro el ánimo, tente firme.

No sientas. Adiós muchacha,

Catulo ya no siente (…)

Carta de presentación para Becas Europa

Me llamo ……………………., y curso 2º de Bachillerato, rama de Humanidades, en el colegio ………………, de…………… Me presento como candidata al programa Becas Europa que promueve la Universidad Francisco de Vitoria. Me dispongo a redactar la “carta de exposición de motivos” (No he reflejado los temas que se indicaban en las bases de manera ordenada, sino que he preferido irlos enlazando y escribir, tal y como se pedía, una carta).

Como he dicho antes, me hallo en el segundo curso de Humanidades, rama de la que estoy disfrutando bastante, al menos en una gran parte/ Siempre he tenido afición por las lenguas, así que es comprensible la gran atracción que en mí ejerce esta modalidad. Hasta hace relativamente poco basaba mi interés en la filología inglesa; era algo que me interesaba desde hacía ya años, pero el latín y el griego del curso pasado me resultaron realmente atractivos; en verano reflexioné sobre la carrera de filología clásica, y eso me dispongo a hacer (o al menos tengo la intención) al llegar septiembre-octubre. Las asignaturas en la carrera de filología inglesa no me atraen en absoluto al menos en su mayoría, pero sin embargo hay pocas, o casi ninguna, más bien, en la clásica que no me agrade.

Esta filología, ciertamente, no es que esté muy solicitada. Hay quienes incluso pretenden hacer(me) cambiar de opinión; sin embargo mi prioridad sería disfrutar de mis años en la Universidad, no orientarlos hacia un “buen” futuro laboral. Ya tendré tiempo de ponerme manos a la obra para encontrar trabajo. Aunque quizás haga algunos pinitos mientras esté estudiando, con el fin de obtener algo de dinero, dando clases particulares de latín y de griego, y quizás también de inglés y francés. Y a la vez, disfrutaría haciéndolo, porque la enseñanza es algo que encuentro interesante y (¿por qué no?) fascinante. Es por eso que algún día me gustaría llegar a ejercerla, en algún colegio o instituto. Y si uno tiene que moverse, se mueve; no me faltarían ganas de buscar por todos sitios para encontrar lo que mejor se me adapte, digámoslo así. Quizás también haga algo si en verano encuentro un curso de lo que sea.

El Programa “Becas Europa” me parece sumamente atractivo. El interés que puede tener todo alumno que quiera participar, creo que es básicamente el mismo o muy parecido: un programa que ofrece tantísimas ventajas para poder conocer el mundo de la Universidad (en todos sus ámbitos), que da la oportunidad de poder viajar (sin coste alguno, todo sea dicho) a Madrid y por Europa, no es digno de ser desperdiciado. Sería un buen motivo para formarse cultural, intelectual y cívicamente, y también para conocer a gente con la que seguro se comparte numerosos intereses en común. Ya dejando aparte todo esto, el placer de visitar lugares, oír distintos idiomas (¡incluso aprenderlos y practicarlos!), sumergirse en ámbitos distintos de los que te rodean siempre… Demasiadas ventajas como para dejarlas pasar.

Un aspecto que me ha llamado la atención ha sido esta “carta de exposición”; por un lado me parece una buena forma de psicoanalizar a los candidatos, de saber cómo son y lo que pueden hacer y de qué manera, dejando aparte el expediente académico, currículo y demás. Tiene uno que emplear tiempo y neuronas en hacerla, y bien. Sin embargo yo me pregunto si no sería demasiado subjetiva la elección de los ciento ochenta por éste medio. Pero… Es eso lo que hay. (Quizás mi forma de verlo se ve influenciada por la futura selección que se hará ese fin de semana de abril en Madrid, totalmente distinta)

De aquí también me ha resultado muy curioso el punto que trata de nombrar al personaje histórico que más se admira y por qué. Quizás no tenga nada que ver, pero este punto me ha recordado a una frase de un profesor que siempre decía “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

Al principio, la verdad, no sabía qué personaje elegir, porque realmente no admiro a ninguno. No porque no lo merezcan, pues muchos han cambiado la historia de su país incluso la del mundo, y lo valoro, para bien o para mal; pero simplemente, no me sale admirarlos. Sin embargo hay un personaje de la historia contemporánea que siempre me ha llamado mucho la atención ha sido Adolf Hitler; no por sus ideas políticas ni nada parecido, que es lo que se pensará más de uno (y lo que ya se han pensado) al decir yo el nombre. Me parece alguien interesantísimo; cómo un solo hombre logró cambiar la situación de Alemania en apenas veinte años, simplemente porque era “demasiado” carismático para la época; aunque bien es cierto que sin la atención de las masas no habría conseguido nada, supo cómo ganarse al pueblo alemán (siendo todo lo contrario al ideal ario y tal). Pasó de no ser casi nadie (aunque no me gusta esta expresión, todo el mundo es alguien haga lo que haga; luego no todos tienen la misma trascendencia, pero acaban siendo importantes a su manera), a serlo todo para muchísima gente, y cambiar el curso de la historia europea por completo, tanto en su época como largo tiempo después. Hay quienes dicen también que fue un gran estratega militar, cosa que no creo, cometiendo errores tan graves (como por ejemplo abrir un frente en el Este para invadir la URSS, con el potencial humano que tenían ahí y estando abierto otro frente en el Oeste). Pero sí pienso que fue un buen estratega “político” (en el periodo de entreguerras fue capaz de manipular incluso a Francia y Gran Bretaña).

Al fin y al cabo, digan lo que digan las apariencias, si la II Guerra Mundial fue tan destructiva, no se debe en su totalidad a Hitler; siempre ha habido conquistas, guerras inhumanas, muertes violentas, etc. Lo que no ha habido siempre han sido adelantos tecnológicos y químicos y todo ese potencial que se vio exhibido en la guerra. Y, ya entrando en un plano más personal, no veo a Hitler tan inhumano. Más lo eran aquellos que arrastraban los cadáveres a una fosa común en Dachau o los que asesinaban y torturaban y presenciaban el panorama sonriendo gratamente. Él al menos amaba a su mujer, a Alemania y a su perra Blondi.

Volviendo a los temas de la carta de presentación, el punto que trata sobre los principales problemas de la sociedad es algo controvertido. Es difícil encontrar motivos principales por los que la sociedad va así, pues todo está encadenado formando un círculo vicioso, y es difícil ver con claridad qué lleva a qué y por qué. Yo los resumiría de la siguiente manera: primero, la incultura; ya no hay cultura para la vida, no la referida a los estudios (pues ello me haría tocar otros temas, como el poder de acceso a una educación digna, y los recursos económicos y las diferencias entre familias con más o menos capital), sino a una cultura básica, esa que nos hace reaccionar cuando vemos que algo está mal, porque tenemos conocimiento de ello. Me refiero a la educación moral, personal de cada uno. Si esto falla, todo lo que venga después caerá a su paso; si uno no tiene capacidad para responder ante lo que ve, le será muy difícil desenvolverse en un medio donde tiene que coexistir, obligado, con otros individuos. Claro que hoy en día a esas personas les es mucho más fácil, pues están rodeadas de gente a la que le ocurre lo mismo. Y se perjudica a ese pequeño porcentaje que tiene visión de las cosas, que sabe actuar con lógica. Yo creo que lo que falta aquí es un poco de mundo interior…

En segundo lugar, estaría el mundo de los medios de comunicación. Se mire por donde se mire, todo son estereotipos y modelos idealizados (y no hablo solamente de modelos físicos inigualables), ¿qué pretenden con ello? Todos “uniformados”, todos iguales, todos… ¿Para qué? Evidentemente, para manipularnos, para obtener beneficio (puramente económico), esos medios que hacen alarde de tales modas y prototipos excelentes. Hasta el anuncio más inocente tiene algo que ocultar, algo subliminal con lo que manipularnos. ¿Y qué ocurre? Que he aquí el tercer problema, la tremenda pasividad de la sociedad ante tales ataques a la dignidad, ante ese control al que la someten desde arriba. Y por eso los medios logran hacer lo que quieren desde un principio, porque se le permite, porque nadie tiene ganas incluso ni de darse cuenta de lo que ocurre. La gente deja que se le introduzcan más y más ideas vanas y absurdas en el cerebro, y de ahí surgen problemas como la violencia o la discriminación en general. Y eso sólo por citar dos ejemplos que, por desgracia, más relevancia tienen para todos nosotros. Si la gente se deja tratar de semejante manera, dan pie a los medios para que sigan ejerciendo, y se vuelven todos incultos y retraídos, sin tiempo para “enfrascarse” en sí mismos, que tan necesario es últimamente. Todo está conectado; un gran círculo vicioso, como antes he dicho.

Pues bien, he aquí el final de mi carta de exposición, que, aunque un poco larga, espero que merezca la pena al menos leerla, pues he invertido aquí algo de mi tiempo y he trabajado bastantes neuronas… Con mucho ánimo e interés, eso sí.

Das Mädchen, das die schönste Sache auf Masse brach (Nora Austen)

Voy a decir lo que siento:
Siento nostalgia por cosas que se rompieron en pedazos.
Siento angustia y náuseas de ver cómo cambió de un momento a otro la gente que rodeaba al panorama.
Siento pena por estar aquí estancada.
Tengo ganas de llorar.
Estoy muy triste.
El sentimiento de melancolía y también el de lejanía cubren los pulmones y todo se ve, todo se toca.
No me gustan los cambios de humor. Fuera
- Pero Catulo, tú, condenado, no sientas-
Y mañana, espero, será otro día…

Cartas de un viejo indecente (Bukowski)

Una vez me contaron una historia divertida. Me la dijo un tipo que hacía terapia de grupo. Tocaba no sé qué
instrumento en la orquesta sinfónica, pero andaba como yo, sin hacer nada. Bueno, él fue a visitar a un
tipo. El tipo le dijo ven, te voy a mostrar algo. Tengo 2 pollos. Así ahorras dinero. Compras los pollitos y los
crias. Ay ¿cómo los matas?, preguntó mi amigo. El tipo no sabía cómo matarlos. Agarró un martillo y soltó
los pollos en el patio, tratando de matar a los dos a la vez. Fue un desastre. Los pollos no se morían. Y el tipo
les pegaba con el martillo. El ruido, la sangre, un ojo colgando del nervio, el pico hundido en la cabeza y el
pollo seguía corriendo, y mientras el martillo subía y bajaba, el otro pollo estaba quieto, esperando. Al final,
mi amigo, piadoso, se puso mal. Y empezó a dar instrucciones y al cabo de un rato el trabajo concluyó. El
tipo agarró los dos pollos y los tiró a la basura. Su novia lo abandonó y nunca más le habló, y tampoco le
habló al que le había dado las instrucciones.

Cerdos de la antigüedad (Nora Austen)

Oh, hice una cosa muy mala. Tiré a los malditos cerdos por la ventana y se espachurraron contra el balcón del vecino, estropeando sus plantas y el hibisco que echaba flores rojas cada dos por tres seis.Y levantó su puño y me amenazó, ¡me amenazó el tío! Y yo me metí a soplarle al aire. Pero resulta que después me llamó al teléfono, y después a la puerta. “No quiero que me tires cerdos”, y de verdad, ¿por qué se los tiré?
Y también le tiré el cubo de la fregona, pero yo creo que eso le afectó menos. Mis pobres cerdos, planchados en las losas de color madera…

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